Nosotros creemos…
Que el Bautismo del creyente y la Cena del Señor son las únicas ordenanzas ordenadas por el Señor para su cumplimiento en la Iglesia.
En obediencia al mandato de nuestro Señor y de acuerdo con las enseñanzas y prácticas de Sus apóstoles, todos los creyentes deben seguir a Jesús en el Bautismo del Creyente. Esta ordenanza demuestra externa y visiblemente la realidad interna e invisible de la nueva vida del creyente en Jesús. El acto bautismal de inmersión simboliza la identificación del creyente con la muerte, entierro y resurrección de Jesús. El Bautismo en agua es el testimonio público del creyente donde él o ella profesan su fe en Jesucristo ante la Iglesia creyente y el mundo no creyente.
Lake Pointe considera como normativa la práctica del Bautismo por inmersión después de la decisión consciente del creyente de aceptar a Jesucristo como su Señor y Salvador personal. La Iglesia de Lake Pointe sólo acepta Bautismos en los que el significado haya sido Bíblico (simbolizando la muerte, entierro y resurrección de Cristo) y el tiempo haya sido Bíblico (después de una conversión consciente a través de la fe personal en Jesús). La Iglesia de Lake Pointe aceptará los Bautismos que concuerden con el significado y el tiempo Bíblicos pero que difieran sólo en la ejecución (por salpicadura o chorro de agua).
Mateo 28:19, Marcos 16:16, Hechos 2:38, 8:36-39, 16:33, 18:8.
En obediencia al mandato de nuestro Señor y de acuerdo con las enseñanzas y prácticas de Sus apóstoles, todos los creyentes deben guardar regular y reverentemente la Cena del Señor en la unidad del Espíritu Santo y la pureza de la Palabra. Los elementos de la Mesa del Señor simbolizan Su cuerpo quebrantado y Su sangre derramada. Por lo tanto, los creyentes deben recibir con agradecimiento estos elementos en conmemoración de la muerte y resurrección de Jesús, recordando la obra consumada de Su primera venida y reflexionando en la obra anticipada de Su segunda venida.
La Iglesia de Lake Pointe considera como normativa la práctica de la Santa Comunión, en la que todos los verdaderos creyentes en Cristo compartan juntos los elementos de Su Mesa.
Lucas 22:7-20, Hechos 2:42, 1ª de Corintios 11:17-34.
Nosotros creemos…
Que las profecías de la Biblia respecto al plan futuro de Dios en la tierra serán cumplidas perfecta y completamente por Sus promesas indefectibles y Su incomparable poder.
Jesucristo en Su segunda venida descenderá victoriosamente del cielo a la tierra para consumar Su juicio contra la humanidad no creyente, junto con Satanás y las huestes demoniacas, aislándolos en un estado eterno de tormento consciente, que es la separación de Dios. Por otra parte, Dios recompensará a la humanidad creyente con la resurrección en cuerpos glorificados y Él habitará entre Su pueblo en los nuevos cielos y la tierra nueva.
Mateo 24:25, 1 de Corintios 15, 2da de Pedro 3:7, 10-13, Apocalipsis 19:11-21.
Nosotros creemos…
Que los 66 libros, que componen el canon de la Santa Escritura, son la única autoridad de nuestra fe y práctica.
La Santa Biblia es la fiel Palabra inspirada por Dios, existiendo como Su perfecta revelación de absoluta verdad (sin ninguna mezcla de error) en todos los asuntos en los manuscritos originales escritos por los autores bíblicos bajo la guía y supervisión del Espíritu Santo.
Juan 17:17, 2da de Timoteo 3:16, 2da de Pedro 1:20-21.
Nosotros creemos…
En un Dios viviente, único y verdadero que subsiste eternamente en tres divinas, pero distintas personas: Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo.
Cada persona de la Santa Trinidad posee Deidad total y completa, compartiendo juntos todos los atributos divinos en una perfecta comunidad viviente.
Mateo 28:19, Juan 1:14, 3:16, Hechos 5:3-4, 2da de Corintios 13:14, Colosenses 1:15-20, 2:9, Hebreos 1:1-3, Apocalipsis 1:4-6.
Nosotros creemos…
Que durante Su primera venida, nuestro Señor Jesucristo, voluntariamente dejó las glorias del Cielo, llevando sobre Sí mismo una humanidad completa y perfecta en Su encarnación.
Como el perfecto salvador Dios-Hombre a través de un nacimiento virgen, Jesús une la completa Deidad y humanidad perfecta sin mezcla, cambio, confusión o separación en una persona por siempre. Jesús vivió una vida perfecta y sin pecado, revelando a Dios a la humanidad pecadora. En la cruz, Jesús, siendo inocente, soportó la vergonzosa muerte de un criminal como compensación por los pecados de la humanidad con Su muerte sustitutiva y sirviendo como la propiciación de estos pecados al desviar la ira de Dios. Tras Su muerte, Jesús fue enterrado en una tumba vacía, y tres días después, Él se levantó victoriosamente en un cuerpo físico, habiendo vencido al pecado, Satanás y la muerte. Después de Su resurrección, Jesús ascendió al cielo, donde Él ahora está sentado en exaltación a la diestra de Dios Padre.
Mateo 1:18 – 2:12, Lucas 1:30-35, Juan 1:1-18, 3:16, Romanos 3:21-26, 1ª de Corintios 12, 15:1-8, Efesios 1:22-23, Filipenses 2:5-8, Colosenses 1:15-23, 1ª Timoteo 2:6, Hebreos 1:1-13, 4:14-16, 7:25, 10:5-14, 1ª de Pedro 3:18, Juan 1:1-2, 2.
Nosotros creemos…
Que la salvación en nuestro Señor Jesucristo es un proceso redentor completamente de Dios en el que los creyentes solamente participan en base a Su gracia a través de su fe en Jesucristo.
Todos aquellos que confían sólo en Jesús como su Señor y Salvador reciben el perdón de pecados y el regalo gratuito de una nueva vida que es eterna y abundante. Como el autor y perfeccionador de nuestra fe, Jesús completará la buena obra que la salvación empieza en cada creyente. Tal seguridad eterna de la salvación del creyente en Jesús es sostenida solamente por el poder y las promesas de Dios.
Juan 3:16, 5:24, 6:35-40, 10:27-30, Romanos 8:28-39, Efesios 1:13-14, Filipenses 1:6, 2da de Timoteo 2:13, 1ª de Pedro 1:3-9, Juan 5:11-13.
Nosotros creemos…
Que Dios creó a los humanos, tanto al hombre como a la mujer, ambos a Su imagen.
Por medio de su caída moral en el Jardín del Edén, Adán y Eva se hundieron a sí mismos y a toda la raza humana en el pecado, que es la rebelión contra Dios y la transgresión moral de Su carácter santo y Su justicia. Como cabeza de toda la humanidad, Adán acarreó la muerte, que es la separación de Dios, sobre sí mismo y toda su posteridad en la raza humana. Por lo tanto, todos los humanos nacen en depravación, siendo pecadores por naturaleza y hechos, siendo culpables ante un Dios Santo.
Génesis 1:26-31, 3, Romanos 3:10-18, 5:12-21, Efesios 2:1-3.
Nosotros creemos…
Que el Espíritu Santo mora permanentemente en todos los creyentes, cumpliendo Su obra regenerativa de una vida nueva hasta la vida eterna.
Además, el Espíritu Santo bautiza a todos los creyentes en el momento de su salvación en el Cuerpo de Cristo, Su Iglesia, sellándolos por siempre seguros hasta el día de su glorificación en Cristo. Hasta la consumación de su salvación, el Espíritu Santo ministra a todos los creyentes a través de la oración intercesora, convicción de pecado, motivación hacia la santidad, iluminación de la Palabra y poder para el ministerio. El Espíritu Santo también confiere dones espirituales a todos los creyentes en el momento de su salvación para ser usados para la edificación de la Iglesia y la evangelización del mundo. La manifestación de los varios dones espirituales es la soberana prerrogativa del Espíritu Santo, conforme Él otorga diferentes dones a la Iglesia en diferentes tiempos. Como el don espiritual del Apostolado, que parece ser limitado a la época Apostólica, el Espíritu Santo puede escoger limitar dones de señales específicos para ciertos periodos de tiempo, tal como antes de la canonización del Nuevo Testamento.
Juan 14:15-26, Hechos 2:1-33: 4:8, Romanos 8:1-27, 12:6-8, 1ª de Corintios 6:19, 12, Gálatas5:16-23, Efesios 1:13, 14, 2:22, 4:30, 5:18, 1ª de Juan 2:20-27.
